2 años y 4 meses después…

Guau, ¡cómo pasa el tiempo! Aún me siguen contactando muchas chicas que están interesadas en realizarse una reducción mamaria.

Estoy feliz. Las cicatrices apenas son visibles —pero están ahí, si esto tampoco es magia— y mis pechugas han sido un éxito (jejeje). La gente ya no me mira con subtítulos y me miran a los ojos. Ya no paro el tráfico ni me gritan —tanta— mierda en la calle. La ropa me queda bien. Y lo mejor… puedo mochilear sin que me duela la espalda!

Han pasado muuuchas cosas. Por ejemplo, me titulé de Periodista en diciembre de 2015. Ahora estoy viajando por el Sudeste Asiático. Sobre esa parte de mi vida —porque en realidad me apasiona escribir sobre viajes, no sobre tetas— tengo otro blog que se llama La Vida Nómade. Así como quiero ayudar a las chicas que están considerando hacerse una reducción de pecho, también quiero alentar a que viajen por el mundo. Ya llevo 40 países y no hay nada que me detenga.

Estoy escribiendo esto desde Malasia, un país musulmán, donde algunos habitantes, inmigrantes de un país que no voy a mencionar —pero empieza con “I” y termina con “A”— mironean mucho a las occidentales. Menos mal que ahora soy una despechugada.

¿Preguntas? A veces me demoro, pero intento contestar siempre –> francisca_opazo@hotmail.com.

Mi blog viajero —> La Vida Nómade

Mi Instagram viajero —> @nomad_fran

Besotes!

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Esto fue en Chiang Mai, Tailandia. Octubre 2016.

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Un año, un mes y dos semanas

Esto post lo escribiré en respuesta a Gretel L. y otras chicas que me han preguntado cómo me siento a un año de mi operación. La respuesta es: ¡¡¡GENIAL!!!

El 14 de julio se cumplió un año exacto desde la reducción mamaria y lo pasé haciendo lo que más me gusta: viajando. En la Universidad me gané una beca para estudiar un curso en Corea. ¿Y qué tiene que ver esto? Puff mucho. Hasta viajar se me hizo más sencillo. Hice lo mismo que hago en cada oportunidad que tengo de viajar: caminar y caminar hasta perderme por las calles. También pasé a Tokio, Japón, donde caminaba desde las 10 am hasta las 10 pm con sandalias. Antes, cuando era pechugona, también lo hacía, pero me dolía mucho la espalda. Ahora, NADA. Puedo usar una mochila grande sin que me duela y hacer un montón de actividades sin sentirme mal. Además, en esos países las mujeres no tienen mucho busto. Yo seguía siendo “bien dotada” en comparación a ellas, pero dentro de lo normal. Además, hacía muchísimo calor, muy húmedo, y yo me paseaba feliz sin sostenes bajo la ropa 😉 Fui a la playa con un bikini de triángulo y ningún drama. Además, creo que con menos busto me veo más “elegante”.

Las cicatrices se han aclarado bastante. Tengo que reconocer que no fui muy constante echándome cremas y haciéndome masajes. Al principio sí, pero en el verano me fui a Miami a trabajar y entre el calor y la falta de tiempo, no le dediqué mucho tiempo a mis “bubis”. La teta derecha está increíble. la cicatriz es muy delgada y apenas se nota. la de la izquierda es más gruesa. Ahora me estoy echando Cicatricure. Y voy a ser sincera: con o sin cicatrices, las pechugas quedaron perfectas. Aún no me animo a poner una foto, pero quizás si me piden por email, no hay problema.

Gretel: te contesto acá porque creo que esta información puede ser útil para otras personas. Me parece un poco extraño que te den el alta de inmediato. En mi caso, yo me quedé un par de días (o un día, ya ni me acuerdo) porque el doctor me iba a ver para evaluar como andaba la cosa, cómo me sentía, que no hubiera infección. No soy experta en el tema, pero me parece un poco arriesgado irte de inmediato para tu casa. Puedo estar equivocada. Ahora, olvídate de “arreglártelas” sola los dos primeros días. Yo quise ir al baño por mi cuenta al día siguiente de la operación. Me sentía bien, pero me levanté y se me dio todo vuelta. Estaba muy mareada, pero sólo me di cuenta cuando me paré. De hecho, vomité (y yo no vomito jamás) dos veces. Aparte, no quieres que por hacer un movimiento brusco se te salgan los puntos. Vas a necesitar ayuda.

PD: Si realmente te preocupa el tema de las cicatrices, hazte masajes desde que el doctor te lo indique.

Saludos a todas 🙂

A casi 5 meses de la cirugía

Hoy sufrí lo que no sufrí en todo este tiempo, ni en la cirugía, ni en el post-operatorio: me pusieron más de ocho inyecciones con corticoides por pechuga.

La semana pasada me tocó control con el doctor y notó que las cicatrices de abas areolas estaban hipertróficas. ¿Qué significa esto? La cicatriz hipertrófica es una lesión fibrosa, levantada y rojiza que se forma dentro de los bordes iniciales de una herida. Que quede claro que no es lo mismo que un queloide, que tiene aspecto tumoral y tiene un color más intenso. Lo que ocurre es que la piel genera demasiado tejido y por eso la cicatriz queda gruesa.

cicatrizhipertrofica

Cicatriz hipertrófica. Foto: http://www.lexeticablog.com

Lo bueno es que estoy en un periodo en que puedo modificar la cicatriz. Esto implica usar un sostén tipo deportivo que haga presión en la zona (ok, me declaro culpable, prácticamente nunca uso sostén, de ningún tipo), usar parches de silicona y/o Kelocote y masajear. Además, se puede inyectar corticoides en la cicatriz misma, que es lo que me hicieron hoy.

Mi doctor anda fuera de Santiago, así que me derivó donde la Dra. Mora (simpática, graciosa, ubicada, empática… todos los doctores deberían ser así en este país). pero a pesar de lo amable de la doctora, la experiencia fue horrible. En la pechuga izquierda me pincharon unas ocho o diez veces. En la derecha un poco menos. Al segundo pinchazo pensé que me iba a desmayar, así que me concentré, apreté todo mi cuerpo y me engrupí con eso de que el dolor es sicológico. Debo decir que algo mitigó el sufrimiento. Lo raro es que en un momento quise tener un Golden Retriever que me diera su apoyo (?).

cinta

La doc me recomendó usar parches de silicona (son re caros, $42.000 el par), pero que mientras lo hacía, usara cinta de papel doble ($4.200 en el Líder), sobre las cicatrices.

Como yo también me voy de viaje, mi doctor me verá en marzo para ver si necesito más inyecciones. Juro y re juro que desde hoy no me saco el sostén. 😦

El alta definitivo – 20 de agosto

¡El doctor me dio el “alta” definitiva! Me sacaron el último parche. Aún quedan costras muuuuy pequeñitas. Desde ahora debo usar Kelocote, silicona en gel para ayudar al proceso de cicatrización. Debo aplicar una película clara en la cicatriz (menos en las partes donde aún hay costras) y dejar que seque. Durante el día debo usar el sostén compresor, pero igual puedo usar otro tipo de sostén e, incluso, andar sin nada (libertad!). En la noche debo ducharme para eliminar el Kelocote y hacer un intenso masaje de 20 minutos con aceite de argán, así como “borrando” la cicatriz. Esto se hace con la idea de que se aplane.

Uf quisiera que alguien me hubiera contado que el post-operatorio iba a ser así. Es importante tomar esto en consideración. A mí me cuesta un poco hacerme el tiempo, pero he logrado ser constante en un 99%.

El próximo post será en un mes, que es cuando debo ver al doctor para seguimiento de las cicatrices 🙂

¡UN MES! 14 de agosto

14 de agosto: ¡UN MES!

Hoy se cumple un mes desde la operación.

Cambios que he notado: ahora las pechugas están más “blandas”. Me refiero a que al principio estaban muy duras, parecían falsas. Ahora ya se sienten más normales, pero igual de tersas. Ya no siento como si las pobres hubieran corrido la maratón. Las cicatrices se sienten un poco tirantes, pero sigo con los masajes diarios con el aceite de argán. De hecho, ya voy en mi segundo frasco.

El martes 12 de agosto me cambiaron los mini parches. Las cicatrices que estaban abiertas ya cerraron, pero siguen algo delgadas o superficiales, así que igual me dejaron un parche pequeño.

Sigo con el sostén de la tercera edad.. arghh!

¡Pronto fotos!

28 de julio al 11 de agosto

28 de julio al 7 de agosto:

Ya no me parece necesario escribir entradas diarias. El post-operatorio va bien, con curaciones y visitas al doctor todas las semanas. La úlcera de la pechuga derecha no ha cerrado del todo, pero hay avances.

8 de agosto:

En la pechuga izquierda también se me abrió una cicatriz. Lo que ocurrió fue que estaba cerrada, pero superficialmente. La enfermera me explicó que hay puntos internos que se re absorben, pero hay algunos que no, por lo que buscan salir a la superficie. Dos de ellos encontraron su vía de escape a través de los tajos, lo que no dejaba cicatrizar. La enfermera me retiró esos puntos (no duele) y quedaron unos hoyitos, pequeños, pero profundos. Me dejó unos parches y me volverá a ver el martes 12 de agosto.

11 de agosto:

En la pechuga izquierda, donde había una cicatrización superficial, se abrió un poco, unos 3 milímetros y me salió un líquido blancuzco. Llamé a la consulta y me dijeron que si quería podía ir, o bien, esperar a la visita de mañana. Voy a esperar. Eso sí, hoy me quedé haciendo reposo.

Día 12 y 13 post cirugía

Sábado 26 / Domingo 27 de julio

En el post operatorio me han ocurrido cosas bastante desagradables —pero absolutamente tolerables—. Por ejemplo, ducharse. Es un cacho. Antes era peor, porque los parches no se podían mojar. Aunque eran parches plásticos, igual había que evitar el chorro del agua. Yo optaba por secarme con secador de pelo. Ahora que no tengo parches —sólo uno pequeño en la úlcera de la pechuga derecha— sigue siendo complicado, porque no quiero que se moje. Y si se moja, puedo llamar a la consulta del médico para que me la cambien, pero no es la idea.

Lo otro que es bastante incómodo: manejar —una de mis actividades favoritas—. La verdad es que mover los brazos no es un problema, siempre y cuando no haga movimientos bruscos y no cargue peso. El problema radica en el cinturón de seguridad. Me roza las cicatrices y me duele un poco, aun usando un chaleco súper grueso. Hoy en particular tuve que manejar bastante y no preví esto. Para la próxima voy a poner un cojín o algo para evitar el roce.

Son detalles, lo sé, pero reconozco que me pone un poco mal genio no tener total libertad.

Día 10 y 11: Kine y ¡chao puntos!

Jueves 24 de julio:

Sigo adolorida, pero es aguantable. He optado por no tomar analgésicos porque, en general, odio tomar remedios.

Tuve mi segunda sesión con la kinesióloga. Otra vez lo mismo: ejercicios, masajes. Los edemas se han reducido considerablemente.

Viernes 25 de julio:

Hoy tuve la tercera sesión con la kinesióloga: masajes y ejercicios. También fui a la consulta del doctor a que me sacara los puntos. Al sacarme los parches, él y la enfermera se quedaron sorprendidos de mi buena cicatrización. No tengo ninguna base para afirmar esto, pero siempre he creído que tengo “buena piel”. Aun así, se me formó una pequeña úlcera de 8 mm aproximadamente en la pechuga derecha, donde se juntan los dos tajos de la T invertida. Esto es absolutamente normal ya que es difícil que se unan los dos cortes. Me dejaron un parche y me sacaron los puntos. Me dolió un poco, pero me aferré a San Gary Medel para no gritar tanto ­—soy alaraca, lo sé—. Todavía hay hinchazón por los costados.

ulcera

Es en esa unión donde tengo una pequeña úlcera.

Desde hoy debo masajear las cicatrices con aceite de argán dos veces al día. Y tengo cita con el doctor el próximo viernes.

Me siento un poco rara sin parches. Eran como un escudo que me protegía de ver las cicatrices. Insisto en que no es tan atroz, pero como están oscuras me hace sentir medio Frankenstein. Lo bueno es que, con mi aparente increíble cicatrización, sumado a los masajes con aceite de argán, en seis meses se van a notar muy poco. Y lo aun más positivo, es lo bien y feliz que me siento 😀

Dia 8 y 9: kinesióloga

Este es un post interesante, porque aprendí nuevas cosas que compartir.

Martes 22 de julio:

Desperté adolorida, pero quizás sea porque ando en esos días y mis bubis siempre han sufrido en ese periodo del mes. El doctor me había advertido que de repente iba a sentir tirones o “pinchazos” en las pechugas.  Y claro, como llegan sin aviso, no estaba preparada. Estaba de pie haciendo algo, cuando sentí un dolor terrible en la pechuga derecha. Tanto así, que me la tuve que agarrar. Por suerte pasó rápido, pero me dolió mucho. También sentí tirones en la otra pechuga, pero con menor intensidad.

Miércoles 23 de julio:

Una operación —cualquiera— es un traumatismo, hay una alteración del cuerpo. En mi caso, se cortó piel, se sacó glándula mamaria y tejido graso, se re acomodó el músculo pectoral, por tanto, mi cuerpo tiene que acostumbrarse a su nueva situación. Para esto es necesario un kinesiólogo. Vino una señora a mi casa y me hizo masajes linfáticos en los edemas que tengo, que no es más que líquido acumulado. Me explicó que si no se hace, se pone duro, causando molestias. Se masajea, se drena y se bota por la transpiración o por la orina. También hice algunos ejercicios específicos muy sencillos: estirar los brazos y el tronco, girar el cuello, respiración, etc.

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Foto: lasanateca.com

La parte superior de mi cuerpo estaba acostumbrada a tener cierto peso que ahora “extraña”. Tengo que corregir la postura de acuerdo a mi busto actual. Esto afecta a la columna, al cuello e incluso a los brazos. De hecho, la kinesióloga me explicó que antes mi columna estaba obligada a curvarse por ese peso, por lo tanto se me acortaba el cuello. Por ende, con el tiempo, mi cuello se va a ver más largo. Yujuuu!!!